Supongamos que tienes un billete de cincuenta pesos a mano y no sabes qué hacer con él.
Una de las opciones es quemar el billete y entretenerte viendo cómo arde.
Otra opción posible es pagar con él la entrada del cine, e ir a ver “Labios Rojos”
Pues bien, de las opciones anteriores:
Una de ellas es desperdiciar el dinero en un uso absurdo e inútil.
La otra requiere cerillos y/o encendedor.
Por si he sido demasiado sutil: No vayas a ver "Labios Rojos".

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